lunes, marzo 29, 2010

Me voy a caiquear, ¿ya?

Free style como regalitos de piñata... ¡ye-ah!

Botoncito admite haberse perdido. No es que no haya tenido nada que decir o le haya faltado el tiempo, sino que quería darse un break para ordenar sus ideas. Conste que sólo quería. Si alguno me extrañó, no sufra, que ya volví... y sino, pretenderemos que sí lo hicieron y sonríanme para que me la crea.

Hoy es uno de esos tantos días en los que prefiero dejar que los segundos pasen mientras me quedo estática, así como un síndrome que me viene entre el fin y comienzo de la semana.

Lo de la puta de este pseudoblog es que puedo escribir lo que me venga en gana. No soy de las personas, bueno, botones que escriben diarios. Siempre me sentí pelotuda haciéndolo y me emputa ese olor a hoja perfumada o los quinientos mil dibujos que pueden traer.
A ratos pensé que me podía meter en líos si alguien llegara a leer algo, pero casi nadie lee y me tomé la molestia (yaaaaaaaaaaa) de poner una aclaración a un costado del blog. No sean flojos y lean. Total, al que le quede el guante que se lo chante pues... para qué dar explicaciones.

Creo que pasó un mes desde el anterior post... y un poco más de tiempo de mi última caiqueada.

Hoy lo haremos por las tantas veces que quise hacerlo, y porque no me sentaría nada mal un poco de terapia.

A ver... nos organicemos. Novedades. Umm, empecé una vida universitaria ¡mua-ja-ja!. Soy la capullito del lugar. La mayor parte del tiempo me meo de los docentes y me pregunto en qué momento voy a empezar a asimilar las cosas. A veces extraño mi cole, por los ratos de joda y por la gente linda que me rodeaba.
Algo que me estuvo costando un poco fue mantenerme en contacto con esos hermanos del alma, pero intentando coincidir con los horarios nos da el tiempo aunque sea para un abrazo.
En esta nueva "etapa" (por no poner nombre ni hacer tanto show) descubrí gente que vale un culo y que, a pesar de tenerlas en mi vida desde hace mucho tiempo, no había logrado conocerlas desde otro punto. Agradable saber que están a mi lado... y también querer estar al lado suyo.

Uta ¡tuve que enfrentar una despedida! Mierda, creo que fue una de las despedidas más peles que viví. Casi y no preparo nada. Había pensado escribir una carta expresando todo lo que siento y bla bla bla, pero me meaba de hacerlo porque no quería enfrentar el momento. Al final, terminé dándole un abrazo y diciendo gracias... ah, y me disculpé por no preparar nada. Lo único que espero es que la otra persona haya captado mi falta de conexión conmigo misma; es alguien que hizo demasiado por mí... y que llegada la hora de expresar ese agradecimiento, me quedé tonta y sin ideas.

Por otra parte, ¡woo hoo! Pisé mierda cubierta de oro. Grave, che.

No me gusta juzgar a las personas (aunque me temo que casi siempre lo hago). Estoy intentando entender algo. En serio.

No capto bien qué pasa con algunas personas. No capto bien qué pasa conmigo. No capto hasta qué punto se entiende lo de "me gusta la sinceridad". No capto. No entiendo. No nada. Help. I'm lost.

Dentro de mi nueva práctica en la vida, intento no putear o descargarme con una persona. Es cierto que Marco Polo era mi punto fijo y me divertía demasiado haciéndolo mierda, pero mi niñita buena onda interior me dijo que la parara y que me ocupara de algo más sano. Eso hice.

Hoy me enfrento a una nueva situación. Extrañamente, no quiero hacer mierda a nadie. Bueno, a esa persona. Ni siquiera le pongo nombre (síndrome de Ojalito, parece). Estoy demasiado ocupada intentando entender el asunto. 

No voy a escribir haciéndome a la víctima ni mucho menos, creo que eso fue suficiente para el fin de semana a plan de mocos y pañuelos. Pero es que me sorprende muy a la mala cómo pueden cambiar las cosas de un día para el otro, cómo uno se puede comportar como total daltónico y no poder diferenciar un color de otro.

Se me vinieron muchas ideas a la mente, opciones, posibilidades, decisiones. No voy a hablar de dolor o decepción. No lo voy a hacer.

Sólo quiero entender. Denso, che. 

Negar mi amistad a alguien no es mi estilo, pero ganas de hacerlo no me faltan. Hay tanta información, tantas cosas que me llegan como las gotas de lluvia cuando estás en media calle sin ningún umbral cerca. Todo me moja. Me pasa el frío. Me resfrío.

Me dijeron que soy muy orgullosa. Y tienen razón, lo soy. Esta vez fue diferente... el fucking orgullo que tanto me caracterizaba tuvo que irse corriendo a ocultar porque lo había amenazado a muerte si me cagaba el presente. Por primera vez después de mucho tiempo había decidido lanzarme a una piscina... y empezar a nadar. Me despojé de todo lo que cargaba encima y salté. Salté y volé. Caí. Me sumergí, pero casi me ahogo.

Buena onda es saber que tienes salvavidas para emergencias. A pesar de todo, esa gente ídola siempre aparece cuando más necesitas. Llegan extendiéndote una mano, con las palabras que tanto te urgían escuchar, con el calor humano que tanto ansiabas sentir.

Error no quiero creer que fue lanzarme, quizás más bien fue hacerlo con otra persona. Como un amigo me dijo, confié en la persona equivocada. Pero eso no lo podría haber sabido de antemano, así que... creo que vamos a retirar del mercado eso de lanzarse hasta nuevo aviso.

Quiero creer que, al menos, una palabra sí fue sincera. Que mañana no me va a importar nada de lo que acontezca hoy. Que al escuchar nuevas palabras se me olviden todas las que habían sido dichas. No creo en las huevadas de que alguien se lleva tu felicidad y bla bla bla... todo nace de vos... y lo rico es recuperar esa magia, para seguir con el camino.
Supongo que con el tiempo y un paquete de novedades todo va a volver a la normalidad. Pero sería bien deli que me iluminara un cacho de esos y de una vez entendiera lo que pasó.

En fin. En este mundo se encuentra de todo.

Un abrazo gigante.



sábado, febrero 27, 2010

Cambios

Trepa un hombrecito por el oído derecho.

Martillazos, picotazos, dinamitas... 
pum, pam, ¿chaj? bum... 
(En bolas con eso, así que escojan las onomatopeyas que ustedes gusten).

Chau casa, chau cole, 
                   chau perro, chau árbol, 
chau calle, cha-u esquina, chau foco, chau auto, chau tío. 
Chau ciudad.
Trepa un hombrecito por el oído izquierdo.

Venga plantita, venga casita, venga camino... campito aquisito... tiendita a media cuadra. Una camarita colgada DE la perilla DE la puerta, cafecito al lado DE la casita DE la hermana DE la enfermera.

Óleo, acuarela, acrilex si quieres, también.

Caramelos, papas fritas, mandarinas, A Be Ce.

Hola gata, fuente, sirwiñacu, Marianita... 

Nueva ciudad.

sábado, febrero 13, 2010

Como que en verano recuerdo que...


Vino un hombre todo despreocupado con un envolvente olor a naranja. Me extendió la mano y me encargó una semilla.

Se quedó en silencio y empezó a hablar con la mirada. Momento demasiado incómodo. Ah, ok... entendido.
Mi patio es pequeño, me pregunto dónde esperará que la plante...
Hmmm... ¿Me pensará maga o jardinera a tiempo completo?

Buena onda que la tropa se brindó a ayudar, retirar las losetas, remover la tierra y todo lo que le sigue. (Sospecho que ellos también recibieron una semilla).
El hombre se fue.

Continúa el tic tac, y ahora, a pesar de los descuidos, granizadas, solazos y todo lo que viene con el calentamiento global tengo en el centro de mi patio un arbolito, para ser más específica, un naranjito. Está bien chiquito, pero eso no impide que le broten mil flores en primavera (dejando a un lado las abejas).

Bueno, el punto es que vino un hombre todo despreocupado, con un envolvente olor a naranja. Me extendió la mano y me encargó una semilla.

viernes, enero 29, 2010

Verte Libre

Morenita, mejor demos el salto.
Me das la mano y escapamos.
Ponemos esa canción a todo volumen y empezamos a bailar.
A mí también me duele. Y me duele por vos. Verte así, toda despeinada, con el maquillaje corrido y los tacos sin tapillas.

Buena idea taparnos los oídos. No, corrección: buena idea taparte los oídos y, para cerciorarme que la bulla no perturbe, te canto lo que alguna vez vos me cantaste.

Tranquila nomás, mujer... un día de estos descorcho una botella, te invito a navegar en una copa de vino, nos perdemos relatando viejas historias.
Te ves en mí, me veo en vos. (Que el corcho vaya directo a su boca).

Morenita, a él también le duele.
¿Qué tal si lo ayudamos? Lo recostamos en la cama, lo arropamos y lo dejamos dormir.
Regalémosle un buen libro, una bufanda para el frío y un instante para respirar.
¿Dónde te gustaría ir?
Podemos volar, como cuando eras niña. Si nos cansamos, buscamos juntas una nube y aprovechamos.
Podemos caer como la lluvia y tocarlos, abrazarlos... empaparlos. Besar las flores, bañar los campos, limpiar sus calles.
Si quieres nos volvemos viento, nos jactamos de tumbar soldaditos de paja y nos llevamos las hojas caídas del árbol del patio.
No cambies muchas cosas si regresas al pasado, que no podría ahora tomarte la mano.
Seamos eternas. Flotando. Siendo y no siendo. Dejando de ser. Empezando a ser. 

Ya pues, morenita, mejor demos el salto.



viernes, enero 22, 2010

Deep Inside

El agua está ya verde y el olor me recuerda a un cementerio.
Flores marchitas, florero manchado.
Así me dejaste, deep inside.

Botas sucias, un paraguas lleno de agujeros.
El cabello mojado.
Así me dejaste, deep inside.

Libro y colores en las manos de tu niño,
bigotes pintados y cuernos marcados.
Así me dejaste, deep inside.





Mosquitas en la sopa, una manzana mordida,
el chicle pegado en tu culo.
Así me dejaste, deep inside.


El café ya está frío, la leche cortada.
Sólo queda una galleta y el desayuno no es mío.
Así me dejaste, deep inside.

El viejo no llora, la muerte amenaza.
El dolor no ha cedido, la muerte lo alcanza.
Así me dejaste, deep inside.



sábado, enero 09, 2010

Botoncito doesn't really care

Oh sí, de nuevo le metemos el free style.

Fácil sería entrar al mismo juego. Fácil.

Vos dices blanco, te respondo negro. Izquierda, Bontocito escoge derecha. Arriba. No, Botoncito quiere arriba.

Gana y gusto de provocar a Botoncito. ¡Qué pasa pues!

Pero, la verdad es que no tengo ni la mínima gana de entrar al juego. ¿Será poco interés?

Me encanta esto de las relaciones. Están bien complicadas.

Al parecer, me gusta todo lo complicado. Me gustan los viejos, bueno... ni tanto, con tal de que sean mayores que yo. Me gustan los desequilibrados, como Enero.



Saben, me encantaría salir con un fotógrafo, un actor de teatro, un pintor... alguien bien loco, con estilo propio. Es que siento que ellos ven las cosas de otro modo, y me fascinaría que me muestren su mundo, me dejen asombrada con tanta magia.

Soy bien impulsiva. Y por eso cometo las cosas que cometo.


¡Qué delis! algunas.


En fin... para las relaciones soy todo un personaje. Me llena el cuerpo de vida eso de los amores furtivos, así como en pelis... alguna que otra novela. Uff. Nita. Lolita. Y si quiero, también Ana Karenina.
Ya, pero igual. Voy a desvariar con esto de la redacción porque no me da la gana de seguir hablando de eso... y ya al principio habíamos escogido el free style.
Botoncito confiesa: en todo este tiempo no me nació una puta frase para una personita que tendría que ser mi ojal. Miu... qué triste, una lágrima.
Rarito, ¿no?
El punto es que hoy, la cosa cambió. Nace algo (refiriéndome a eso del jueguito).

Descubrí que sería muy rico entrar al juego, la mayor parte del tiempo es divertido.Sin embargo, evaluando un poco el feeling que hay in Botoncito's heart, resulta que ni eso le interesa. She doesn't really care.

Viéndole el lado bueno, hoy Ojalito (así lo llamaremos) sí inspiro a Botoncito. Que haya sido indiferencia, es otro caso.


Un besito para todos, repartan su amor a todo el mundo... y a sacudirse como conejos en lo que resta del verano.

jueves, enero 07, 2010

Hey, you... I'm back

A la pipeta. 2010. Nuevo año... ¡Que les vaya bien buena onda! Botoncito les desea la mejor de las suertes; que vivan happily ever after.


Y aunque no creas, ahora te pienso y sonrío. Me gustaba cuando me acariciabas el pelo, y preguntabas si hacía algo para que se quede todo tieso. Qué risa.


Creo que te molestabas muy rápido.


Botoncito cual Caperucita víctima del Sr. Lobo.


Ya ni me acuerdo porqué fue esa vez. O talvez lo haga, pero me resulta incómodo aceptarlo.
Esa tarde el lugar era todo un desorden.


Querido, nunca nos sacamos la foto.


Fue muy divertido cómo repetiste mis palabras cuando preguntaste qué quería yo... y te empezaste a describir.


Loco, loco, loco. Buena joda los calcetines morados de tu abuelita, pero no te quedaban muy bien.


¿Por qué no le pusiste cordones a tus zapatos? Yo hubiese usado esos cueritos como manillas.


Nunca me contaste porqué caminaste descalzo esa vez. Y para serte siencera, me hubiese gustado pasar el Año Nuevo con el vino y las flores.


Fotos. Menciono las fotos, again. Quedó pendiente la tarde en el campo. Sí, tenía que crecer.


Mis confesiones inoportunas. Tú con ganas de escuchar, después de amarme y yo con las noticias de noches pasadas.

Sigo con la vergüenza de no saber quién había pintado el cuadro que estaba colgado en esa pared. ¿Dónde estará colgado ahora?

Yo también quería jugar con la arcilla.

No preparaste la comida. Tu cocina. Hubiese querido robar las llaves y bajar las persianas.

Luces apagadas, mejor dicho, nunca encendidas. La mejor tarde. ¿Será por eso que me gustan esas horas?

Veranito travieso. Veranito con vestido y un gran sombrero. Veranito de tinte fugitivo. Veranito hasta que cambió de estación.

El chocolate, caramelo... ¿qué te antojas? Postrecito ... ¿inalcanzable? poco duró la duda.


Ahora visualizo la carretera. Esa carretera.
Hasta te cambié de nombre. ¡Qué descuido!

No sabes lo que quieres. Tú no sabes lo que quieres. Pero sabías y me quisiste. Nunca supe, pero te quise.

Dejá de echar la culpa al celular, a la ropa sin planchar.
Obligado a una ducha de tres minutos. Gracias por el libro.
Insisto, nos faltó la foto.

Filatelia, Tu colección. No resultabas tan ligero como lo pensado.

Uy. Nunca te pregunté por el libro que te había prestado años atrás. ¿Lo leíste?

Ya no comas nachos. No antes. Y era que compres el pan luego.
No probé el heladito de vainilla. Es que me asustaste.

Un día de estos me pongo a buscar los dibujitos.


"Cuando yo tenga sesenta... vos... "(jajaja).
No te preocupes. Ya no va a ser así.

¿Lo de la cárcel era broma? A veces no reconocía tus chistes.

Fotos antiguas. "Tuyas... con tu amiga que parecía garrafita". No me hagas reír, que me siento mal.

No reniegues, amor... ya no reniegues.
Tranquilo, todo pasa.
"Me haces sentir mejor". No me lo agradezcas. 



¿Si te acaricio la cabeza, te la lleno de besitos, vas a estar mejor?


La canción. La canción. La canción. 


Anyway. Volviendo al tema, te molestabas muy rápido.


¡Qué divertido fue verte! caminar de un lado a otro, perder la cabeza, desordenar papeles, reclamar hasta por la existencia de la pobre hormiga que estaba en la maceta. Vos esperabas algo de mí. Reclamos. Reclamos. Reclamos.
Botoncito sentada, con la cabeza apoyada en el brazo que estaba en la mesita de cristal. 
Ojos arriba, abajo, a un lado y al otro. 
LAPSUS MENTAL. Entre tanta palabra y grito... me fui alejando de esa realidad, y terminé haciendo mi pausa ignaciana. Recordar mi día, qué hice, qué no hice, qué hay que mejorar.
Mierda, tú sigues hablando. Supongo que verme tan distante y serena te ayudó a calmarte.


Nunca antes había estado en una pelea, y sin embargo ni el 20% presente.


Bueno, otro día Botoncito se reporta. Buen viaje.

domingo, diciembre 20, 2009

Algo más


Soy botón de fácil sentir.


Lo digo con ganas, sin pena. Total. No va a leer. No van a leer.


Botoncito está celosa. Celosa como nunca antes. Celosa ¿Por qué? porque en un rompecabezas todas las piezas encajan, todas y ella no es parte.



A Botoncito le toca desahogarse.


Confieso, me gustó. Confieso, me ayudó. Confieso, quiero más.


Desde sentir un ritmo diferente al mío, al suyo, al del resto... hasta seguir el impulso del momento.


Al parecer siento más de la cuenta y por muchos simultáneamente. Al principio parecía cuestión de un rato, pero las coincidencias con las nuevas situaciones me hacen pensar que está dentro de mi naturaleza.


A veces me pregunto si vale la pena pensar tanto las cosas. Dejarse llevar está de moda. También entré a esa onda. Uff, gracias a eso mi anterior verano fue bastante agitado, pero ahora por santa y puritana dije que no a muchos impulsos... ¿habrá valido la pena?


De nuevo me encuentro preguntándome sin descanso qué hubiera pasado si... la clásica de Botoncito. Enero me mantuvo con la duda durante mucho tiempo... hice de todo por conseguir una respuesta, y al final me resigné.


Los ánimos calman y me es más fácil aceptar la realidad. Vuelvo a mi centro, respiro profundo.


Empiezo a dudar de él. Empiezo a dudar de mí. No pasa nada loooco, todo suave. Las cosas siguen como antes, las cosas seguirán como antes.


Me conformo con decir algún día... y sí pues, algún día será.


Me alegro por él.

sábado, diciembre 19, 2009

¡¿Algo más?!




Noche warm style. Luces. Intenciones. Expresiones. Finitud.

martes, diciembre 08, 2009

Sólo Por Ser Hoy


You were there for summer dreaming
And you gave me what I need
And I hope you find your freedom
For eternity...


Quería charlarles sobre el asuntillo con Marco Polo, pero a estas horas, y sólo por ser hoy, lamentablemente enfrento una imagen que no puedo borrar.


Como ya se habrán podido dar cuenta por el nombre del blog, a Botoncito no le gusta quedarse callada. Esto muchas veces le permitió conocer gente maravillosa, pero a la vez tuvo que enfrentar situaciones que no fueron del todo bien recibidas.


Pero bueno, para qué hablar sobre esas situaciones... ni caen bien, ni tengo ganas. Me quiero avocar a esa gente maravillosa. Gente = pluralidad de personas. Mejor nos vamos de lo general a lo específico. Una persona.


Para ustedes, Enero. ¿Por qué Enero? porque es el mes que más me gusta. Por la canción de Shakira. Porque a comienzos del año renuevo mi esperanza.


Enero me llegó como las lluvias recientes de verano, sin previo aviso y cuando estaba más desabrigada. Como era de esperarse, me provocó tremendo resfrío, pero en su momento me refrescó como nada en el mundo lo había hecho.


Enero es de esas personas que encontré por casualidad.


Enero hizo que en algún momento de mi corta vida me pregunte si todo fue casualidad o trabajo minucioso del destino.


Enero no tiene mucho equilibrio emocional. Mi mamá siempre me decía que me aleje de ese tipo de personas, pero como todo botoncito caprichoso, no hice caso.


Para mí, Enero no es lo que Enero es. Enero un día es sol, otro luna; un día es cielo, otro tierra.


Enero logró sacarme lágrimas de donde no tenía. Me dejó dormida cuando no sentía sueño.


Enero me inspiró a creer que las palabras y los besos le llegaban con el viento.


Enero llevó mi admiración y mi locura a otro nivel.


Enero me mal acostumbró a escuchar una voz para sentirme en paz.


Con Enero aprendí a no callar.


Con Enero revisé lo que había debajo del sofá y recogí lo que se había caído por ahí.


Con Enero comprendí lo lejos que se puede llegar sin intentar avanzar.


Con Enero me demostré y demostré al mundo que mi inteligencia emocional se codeaba lado a lado con la suya.


Con Enero pinté el calendario de colores.


Con Enero comprobé que tiendo a idealizar a las personas que admiro.


Para Enero añadí a todas mis ocurrencias un poquito de nuez y chocolate. Quería que le supieran mejor.


Para Enero acepté hacer de payaso, trapecista, malabarista, contorsionista y de todo un poco. Total, quería que se sintiese mejor.


En fin, algún día les cuento bien sobre Enero.


Hoy por hoy... un fuerte abrazo.


You were there for summer dreaming
And you are a friend indeed

And I know you'll find your freedom

Eventually

For eternity

For eternity...

lunes, diciembre 07, 2009

Cuando Botoncito era una Pelota 7/07


Era una calle de bajada. El niño estaba jugando con una pelota, pero llegado un momento, se le fue la fuerza y la pelota salió volando a la calle.


Casi indescriptible fue el primer rebote -acompañado de mucha presión, estruendo e intensas vibraciones- condujo a la pelota a una rajadura en el camino. No hubo ningún problema para salir de la misma a pesar de su pequeño tamaño; la fuerza del lanzamiento y la magnitud del rebote la devolvieron a la superficie.


Debido a la posición de la calle, la pelota continuó rodando; todo seguía tranquilo hasta que poco a poco fue perdiendo velocidad y llegó al final del bordillo.


Los autos pasaban - ¿qué se podía hacer?- no se iban a detener.
La velocidad de la pelota disminuía, mientras que la de los autos se incrementaba; era algo incierto, en cualquier momento podría ser pisada por uno de ellos, como también podría lograr pasar tan terrible aplastamiento. Inesperadamente sintió que se elevaba, con cierto alivio pero a la vez desconcierto, descubrió que un niño la había levantado. No era el mismo niño al que una vez perteneció, estaba claro.


El sentirse de algún modo protegida le brindaba tranquilidad, pero le costaba mucho el sentir que ya no podía moverse, el sentir que alguien se aferraba tanto a ella que ya no contaba con su libertad.


No tardó mucho tiempo en volver a caer. Al parecer, no había resultado ser lo que el niño quería.


Otra vez se encontraba rodando por la calle, otra vez iba a mucha velocidad sin lograr ver nada, nada que la ataje, nada que la detenga.


De pronto un pinchazo ligero fue intérprete de su, luego venidera, sensación: sentir que parte de ella se iba. No hubo mucho cambio en ella, la forma parecía igual; no obstante, la velocidad iba disminuyendo como había sucedido antes. Esta vez, la conduciría a un lugar ¿menos peligroso?, resultaba algo dudoso. En fin, en algún momento algo la iba a detener.


La lentitud se tornó algo provechosa, la pelota al fin podía ver lo que había a su alrededor, las casas, los letreros, las personas, las baldosas.


De repente llegó a un lugar estrecho, casi imposible de pasar, pero el pinchazo que había recibido la había ayudado; el pasar por ahí resultó ser nada complicado. La velocidad se reducía más y más, y se acercaba ahora al final de aquel pasaje; sólo una baranda marcaba el límite entre su cuerpo y el vacío.


Inesperadamente, sin evitar el enfrentarse al riesgo de caer desde lo alto, se detuvo. La pelota se había vuelto más pesada por el poco aire que llevaba.


Lo que en algún momento podría haber sido perjudicial, ahora era lo que la había salvado.

sábado, diciembre 05, 2009

Mi Marco Polo (Primera Parte)

Botoncito va a escribir al free style porque sinceramente se caga si alguien lee.


Los hombres siempre fueron mi debilidad (seguidos por los chocolates).
Claro, yo, botoncito primaveral de 17 años no puedo contar con un gran recorrido... no es posible ^_^.


Pero hoy es sábado, sabadito sabadumen... un tanto nublado y con minutos regalados en la agenda, así que tengo tiempo de sobra para pensar. Desperté recordando a mis hombrecitos, jo.. qué hombrecitos.


Hubo en algún momento de mi vida.. un -para ustedes- Marco Polo, mi Marco Polo.
Nunca tuvimos una historia feliz, es más, si aprendí a ser una mañuda fue por él (te lo agradezco, mi amor).


Como ando con ganas de contar mi historia... y mi gente ya está hasta el huevo con lo mismo... aquí voy...


Todo comenzó por obra y gracia de nuestro querido feisbuc. Desde hacía ya mucho tiempo que se me venía a la mente, pues lo conocí cuando tenía unos 13 o 14 años más o menos.
Como la red esa ya estaba de moda, supuse que él tenía un perfil... y así es como lo encontré.
Le escribí una carta larguísima, contándole cómo estaba, detalles sobre la familia, muchas nimiedades, pero también preguntas para él; no aguantaba la curiosidad por saber cómo andaba y dónde estaba porque la red a la que pertenecía era de otro país y me hacía sospechar sobre su nueva residencia.


Pasaron los días y no pasó ninguno sin que revisara mi buzón y su perfil, pero desafortunadamente no hubieron novedades.


Me acuerdo que era viernes por la tarde, y todavía usaba un celular del año de la pera. Como
siempre, estaba pajareando con unos amigos cuando recibí la bendita llamada.


Era mi Marco Polo llamándome de un número local. WOW. Como que llevaba un buen rato sin llevarme una sorpresa como esa. Era él preguntando por Botoncito, deseoso por conversar, lleno de preguntas y muchas intenciones por detrás. Mínimo y me puso nerviosa, lo poco que hablamos me dejó, además de pensativa, con una cara de idiotizada.


Al cabo de una semana, volvimos a hablar... y logramos concertar una salida. Botoncito muy entusiasmada aceptó enseguida, pero con el temor de que algo más que eso llegara a suceder. Le abordaba una risa inmensurable por lo curioso que le resultaba reencontrarse con Marco Polo, y más aún porque añadía un toquecito de sabor a su vida.


Día de la cita. 10 de la mañana en un lugar totalmente público. Botoncito con los nervios en punta
y escapando de las miradas ajenas. Marco Polo, Marco Polo deslumbrante. Con una camiseta naranja (qué bien le sentaba ese color) y una sonrisa pícara que lo hacía ver aun más apetecible.


El primer comentario que hizo fue sobre mi aspecto, sobre cuanto había cambiado desde la última vez que nos vimos (sabía cómo ponerme roja *-*) y lo que más temía:


¿Cómo estás con el novio?


Mamma mia! si hasta ese momento lo tenía bien guardadito en un cajón, y la pregunta esa me había llegado como un balde de agua fría. Oops. Supe cómo cambiar de tema muy rápido y la salida prosiguió con unos juguitos y charlitas sobre lo más reciente de nuestras vidas.


Nos despedimos tras una mañana de agradable encuentro y me fui a casa. No pasaron ni cinco minutos para que mi atención se centre en el encuentro, en Marco Polo, mi Marco Polo.


Fue suficiente aquella salida para que Botoncito entrase al laberinto... el laberinto que le mareó los días hasta mucho tiempo después...

miércoles, noviembre 25, 2009

A Veces Pasa



El final, final, final... ¿el final?

Una vez más, un intento más por seguir aquí.


Ya imagino lo que viene después, y atormenta pensar en su futuro... llamarlo futuro, ¿habrá un futuro?

¡Qué fastidio! como un gusano que se pasea por la manzana... esa náusea ante la verdad, esencia tóxica.

Aceptar que por algo existen reglas en un juego... ni para pensar que alguien ganó o perdió, si lo que en realidad pasaba era que cada uno se hacía partícipe de su propio juego.

Asumir... asumir... asumir...

Rescatar la nueva visión obtenida, gracias.

Y el amor... (risas) ¡Quién cuernos entenderá al amor! Pero calma, serenidad, por favor, que siempre lo llevo conmigo, el primero en consolarme, el primero en saber lo que pienso, el primero en sentir lo que siento.
Pensamientos surgen, sentimientos se intensifican... y lo cierto es que no por él... sino con él.

No hay porqué desesperarse, no hay día que no llegue, el tiempo nunca se detiene.
Todo comienza con la emoción de tener frente a uno algo/alguien novedoso: el despertar de la curiosidad, curiosidad por ver qué hay más allá. Como comprarse un libro con un título que te llamó la atención, llegar a la casa, buscar el lugar más cómodo para empezar a leerlo... un sofá, una cama... luego abrir el libro y dejarte seducir por el prólogo: las primeras líneas las lees con calma, pero un impulso hace que tus ojos pasen como las moscas por la miel, y es que lo único que quieres es llegar al primer capítulo y ver si tendrás luego el interés y la voluntad de leer los próximos.

La primera probada te induce a tomar un bocado más, siempre y cuando la sensación quiera ser repetida... y así es como empiezas a deleitarte con cada detalle... a dejarte llevar hasta llegar al fin de la historia.

El siguiente escalón es intentar mantener a esa persona (creo que habíamos empezado hablando de libros, pero incluso desvariando llegamos al mismo punto), buscar que te dé a conocer parte de su ser y te permita descubrir lo que no se ve ni se dice.

Poco a poco van formando momentos... momentos a partir de los cuales decides "luchar", como si se tratara de ganadores y perdedores... ¿o es que es esa la realidad?
Te dedicas a leer entre líneas, analizas cada palabra dicha, cada movimiento hecho buscando algo más allá, una señal, quizás un presagio de lo que podría significar - para ti - felicidad.

Con el pasar de los días, tu lucha se transforma en motivo de tristeza, alegría, sentimientos contrariados; las fuerzas terminan en un suspiro, un lamento.
Las derrotas se van acumulando y el viaje al pasado -a esos momentos previos a tomar una decisión- se convierte en parte de tu rutina. Ver qué hiciste bien, qué hiciste mal... qué podrías haber hecho mejor.

Te encuentras en un periodo de insatisfacción, disconformidad, en algún punto... de decepción, creyendo que te dedicaste a luchar por causas perdidas, repitiéndote segundo a segundo que eso pasa por ser ilusos.
Después del invierno llega la primavera, así como el frío se va, llega el calor.

Otra vez las flores, otra vez la paz.

Tu historia sigue su curso... y cada día te levantas con la esperanza de dejar todo atrás. Ese anhelo por sentir que el dolor ya pasó, que la lluvia cesó.